28.10.14




(este rato
mato tu significado
en su línea de eternidad
y no te escribo
porque escribir sobre ti
significa muchas cosas)





Culto a la fantasía


se mancha
se araña las garras
en la uña una recta blanca
que gemía 

tú, fantasía, que es sueño
quédate dentro
para hacerle el amor

hace dos casitas
asco y para la excitación
"lléname todos los agujeros"

le pone cara de asqueroso
no puede ser mujer

deja que su sueño la viole
la mate
mientras ella le canta el amor

hacerle al cadáver el culto al cuerpo
tomar la asquerosidad sexual
engendrando el placer de verdad


"Llevaban a cabo esta violencia de un modo explícito, pero en el ámbito de la realidad eran reprimidos, si bien con dificultad: “¡No sólo sentía junto a mí el constante soplo del peligro, sino que llegaba al borde de cometer un crimen!” (Dalí, 1981/1942, p. 257). El primer encuentro amoroso con Gala Éluard (relatado por Dalí, pero nunca por ella) fue un gran shock para el joven pintor, porque la mujer le expresó, rotundamente, su deseo de que Dalí la matara. Con sus palabras, Gala estaba dando voz a los más secretos deseos de él (Dalí 1981/1942, pp. 260-262). La situación se encuentra a caballo, perversamente, entre los mundos de la omnipotencia y de la prueba de realidad, y permite una lectura en la que los amantes se convierten mutuamente en sus propios objetos transicionales. Por una parte, al dejarla vivir, Dalí estaba permitiendo que el objeto (Gala) existiera en el mundo real. E, inversamente, al decir lo innombrable, Gala estaba haciéndole saber que podía leer los secretos de su mente, y, revelándolos, mostrar su omnipotencia sobre su objeto de amor, Dalí."

él, del tren



te cierro para que quepas
como inmenso en mi único
pequeño y estrecho pasillo

te abro las puertas
para que no
mientras quieres llegar
al fondo

busco encontrarte
en cada ojo que
me hace sentirme menor