hay algo escondido
entre la séptima y la octava pestaña
de tu ojo derecho

si el viento recita la paz
aparece moviéndose el pellizco de brillo
allí, se esconde y me mira
busco en él y

labio a labio
tu mano primero y luego toda la piel

parece que atraes el clarear del cielo
al borde de tu párpado artesonado
encierras esa vela
y como mi nombre me acerco a prenderme
se abre el agujero en mí
para hacerte aire

que sigas aquí hasta que no haya nada
pero se quede el algo




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