14.12.13

[...]

Hay un guisante en la planta de tu alma, 
y te molesta mientras bailas. 
¡BAILA! ¡BAILA! ¡BAILA! 
Me amenazan y yo tiro de ti hacia mí, 
y me pregunto si bailas, 
o si los guisantes atacan. 
Me arañas, 
y te pesan las piernas mientras caminas saltando encima del guisante. 
Parece que luchamos y estamos paradas, 
viendo como luchan los demás.
Aunque engañamos tan bien, 
ellos se creen. Cómo se lo creen. 

Me pisas, y se esmaga el guisante, 
pareces tan feliz y yo sonrío. Aunque me duele el pie.